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La Coctelera

Carpe diem

"Abre la boca y cierra los ojos, y mira cuánto te enviará Zeus". Aristófanes (445-380 a. C.) "No podemos engañar a la naturaleza, pero sí podemos ponernos de acuerdo con ella". Albert Einstein (1879-1955)

15 Enero 2008

¿Sigues a mi lado?


Sigue a mi lado sin desavenencias

Sigue a pesar del espacio.

Calienta tu esencia, congela el abrazo.

Conecta mi vida en tu vida

Renueva la nuestra.

Traslada tu encanto a mi risa.

No te desvanezcas.

No me dejes solo

Con la vida a cuestas.

Sigue a mi lado sin condescendencias,

Sin mirar atrás.

Olvida el pasado,

Sigue, a pesar de ese lapso.

Congela tu recuerdo,

Calienta tu regazo.

Conserva ese gusto azulado

De amistad eterna.

Transforma tu hielo acerado en caricia.

Préstame tu abrazo.

No te desvanezcas.

No me dejes solo

Con la pena a cuestas.

¿Sigues a mi lado?

Tags: soledad

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13 Enero 2008

Jamás

Yo te amé
con fe nunca mentida
y con tus besos te di
mi corazón.

Tú sembraste
la senda de mi vida
con los abrojos
de la más cruel traición.

Aunque quiera
no te puedo odiar,
porque en mi alma
no existe el rencor,
y al querer maldecir
tu maldad,
para ti solo
encuentro perdón.

Y la noche
me ha visto llorar.
Y la aurora
me ha visto reír.
Pero nadie
ha podido oírme
una frase cruel
para ti.
Jamás.

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5 Enero 2008

Te añoro Ganímedes

Añoro tus besos dulces,

añoro tus labios tiernos,

tu tierna sonrisa abierta

y tus dientes de marfil,

casi perfectos.

Añoro tus manos,

enlazadas con las mías

cuando estabas

con tu cuerpo en mi regazo.

Tu frente para mi beso

y tu pelo al mío pegado.

Nuestras manos enlazadas.

Todo eso.

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3 Enero 2008

Complicidad soneteando

SONETEANDO

Arráncame una frase memorable

que pueda sustentar este soneto;

la práctica pondrá sola el acento

en las debidas letras que tu saques.

No desvíes tu mente sin destino

y concentra tu atención en ellas,

porque lamentarás, lo sé, si yerras,

haberte distraído en el camino.

En estas cosas de escribir conviene

ser exacto cumplidor de la medida,

para evitar perder lo que uno tiene.

En la memoria no duran las ideas

y con el tiempo suelen desvanecerse

los pensamientos que la mente crea.

Zéus es Júpiter

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31 Diciembre 2007

Fantasía acalorada.

Soy Nicolás, lo demás no importa, pero con el permiso de Zeus, me voy a lanzar a contar una anécdota personal que me ocurrió ayer mismo.

Para poneros en situación os diré que soy una persona deportista, a pesar de mi madurez, que siempre lo he sido y que conservo los impulsos del hábito deportivo bastante intangibles. Hasta hace poco frecuentaba el gimnasio a diario, ahora, por razones varias relacionadas con mi situación laboral, lo hago cuando puedo. A veces sólo puedo practicar las más elementales formas de entrenamiento, el masaje o la sauna. El calor que proporcionan producen un efecto orgánico similar al entrenamiento anaeróbico. Dicen.

Ayer, como os decía, me ocurrió algo nuevo en la sauna. Estaba yo tumbado horizontalmente boca arriba sobre mi toalla de baño, desnudo completamente, como de costumbre. Llevaba un buen rato de sudada intensa cuando sentí la imperiosa necesidad de salir. No era porque me sintiera agobiado, ni porque me hubieran subido demasiado las pulsaciones, no; simplemente, mientras miraba de reojo hacia el exterior a través de la puerta acristalada de la sauna, vi pasar a un par de tíos que venían del gimnasio a ducharse. Algo me llamó la atención en el primero de ellos al pasar, como un "warning" de "aquí hay belleza" y sentí la necesidad de verlo desnudo.

Salí a la zona de relax, próxima a las duchas, donde unos bancos y perchas facilitan la tarea de cambiarse de ropa. Allí estaba el muchacho moreno, de unos veinticinco años, no muy alto, de facciones muy finas y ojos negros, con camiseta y pantalón de deporte que empezaba a deslizarse hacia abajo. Sus piernas fuertes y depiladas combinaban perfectamente con su torso proporcionado, limpio de pelos aunque ligeramente depilado porque no era un chico velludo. De repente levantó su cara y me miró alzando la vista y buscando mi mirada; pero no quise soportar la suya más de lo que se pudiera considerar correcto. Pretendí dejar claro que mi vista pasaba por allí porque, distraídamente, estaba pendiente de la conversación intrascendente que, en voz alta, mantenía con su amigo.

Mientras yo deambulaba envuelto en mi toalla a la cintura, al estilo romano, él se dirigió a las duchas. En mis paseos por el interior del vestuario-sala relax, llegaba cada vez hasta el fondo con un solo propósito: ver su cuerpo desnudo bajo la ducha. Un cuerpo terso, estilizado, como el Apolo de Belevedere, resaltando sobre todo la redondez de sus nalgas, la fortaleza de sus glúteos, rotundos en contraposición de un pene y unos testículos modestos, intencionalmente cuidados por un ligero rasurado del vello púbico.

Volví al interior de la sauna y me tumbé donde había estado antes. Al rato entraron los dos amigos, el joven moreno y el otro, también muy bien estructurado, tal vez mejor, pero menos agraciado por el toque de belleza que él tenía. Se tumbaron en los bancos de enfrente, uno en el superior y otro, el morenito, en el inferior, a mi altura. Desnudos ambos, tumbados a lo largo, dispuestos a que el calor externo de la sauna penetrase en su interior. Dispuestos a sudar por cada poro a gotas, a chorros. Comentaron algo de relajarse o de quedarse dormidos. Yo en vela.

Al poco rato, el moreno hermoso, levantó sus rodillas posando los pies sobre la tabla en la que estaba tumbado. En esta posición mi vista caía sin forzarla justo en el canal que forman los glúteos al final del coxis y juntándose con el escroto colgante forma un atractivo triángulo sexual, ligeramente teñido de negro vello púbico.

Seguía él con los ojos cerrados, concentrado en su relax, desconcentrando y turbando mi mente, sin pretenderlo. De repente, me desdoblé. Una parte mía desconocida salió como un espectro se desdobla emergiendo del cuerpo continente, se sentó a su lado y comenzó a acariciar sus piernas dirigiendo las yemas de los dedos al triángulo sexual...

Pero algo me hizo volver en mi y mi espectro desdoblado se incorporó súbitamente a mi cuerpo. Tal vez una incipiente erección de mi pene sirvió de aviso para romper el maleficio de un sueño en el que mi otro yo empezaba a disfrutar.

Una hora más tarde, cuando volvía a casa en el coche escuchando "Kiss FM", llegué a desear que mi otro yo encontrara, alguna vez, la oportunidad y el chico apropiado para continuar con esa fantasía acalorada.

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30 Diciembre 2007

Mi mano tuya


Dame tu mano que la mía tengo
tendida hacia la tuya, mensajera
de noticias, amigo, lisonjeras,
que te darán razón de donde vengo.

De donde el corazón late contento
cuando encuentra casualmente un amigo
que disfruta el placer de estar conmigo,
compartiendo en la red lo que yo tengo.

Mis carencias de amor, sí, mis ausencias
de un afecto sereno y complaciente
que disfrute, asimismo, mis querencias.

En esta conexión te doy mi mano
para que la disfrutes cuando quieras
y, si quieres, suplir tu propia mano.

Tags: amistad

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29 Diciembre 2007

Buscando a Ganímedes

Nunca somos del todo ni los directores, ni los guionistas, ni los productores de la película de nuestra vida, no nos engañemos. No controlamos nuestro destino a pesar de que somos el comandante de nuestra propia nave. Los elementos, el mar bravío o la calma chicha, "las circunstancias" que diría Ortega y Gasset, hacen que nuestra deriva, a veces, nos aparte de nuestro rumbo, al menos temporalmente.

Fui un muchacho sano y sigo siendo un hombre sano. Sano en el sentido metafísico o filosófico, no contaminado por creencias o pensamientos o formas de pensar o de sentir extremas, tocadas de alguno de los lastres que hacer precipitarse a las personas a pozos insondables, o que hieren el alma con lanzadas irrecuperables. Sin embargo me crié en un régimen conservador, en una dictablanda lo suficientemente dura y cerrada a los aires de libertad como para estar impregnados permanentemente de naftalina.

Y la naftalina de los arcones cerrados y de los armarios cerrados deja huella en la ropa, una huella indeleble, un olor especial. Crecí en un armario en algunas cosas, las que no podían ser entendidas desde la terca y moralista visión de una España católica y franquista, en la que el catolicismo y el franquismo eran la esencia de la Patria, las columnas de hércules, los pilares de una nación llamada a ser una Unidad de Destino en lo Universal, abstracción estúpida y estéril que inflaba las gargantas y algunos corazones de mis compatriotas.

Desde la adolescencia entendí que la energía, la fortaleza, la lealtad y la fraternidad que teníamos los chicos, eran virtudes envidiables, pero no compartibles al extremo de inspirar sospecha de mariconeo. Tuve que aprender a alejarme de mi tendencia a disfrutar a fondo de ellas. Solo algún atisbo que inmediatamente reprimí para evitar incómodos señalamientos.

Después, aprendí a vivir con naturalidad y con decoro en esa sociedad que sólo tenía por normal lo que estaba catalogado como normal. Una sociedad uniformada en sentido figurado y en sentido nominal, donde la disensión o el salirse de las normas estaba castigado, a veces hasta por el Código Penal.

¡Que pena!

Tal vez por ello, me encuentre desde hace unos años en una sempiterna búsqueda, la de ese muchacho truncado que no pudo disfrutar del placer de la compañía de los dioses. Hoy, ya hombre, me siento como Zeus, en la plenitud de mi vida, y tal vez por eso pretendo secuestrar algún Ganímedes que quiera compartir su juventud conmigo.

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