Baño de sales
Media docena de velas de colores y de olores dispuestas alrededor de la bañera. Un tarro de sales de baño vertido en ella. Mucha imaginación, muchas ganas y un amor de hombre dispuesto a darse, dispuesto a compartir y a disfrutar, dispuesto a amar.
Me gustará estar con él. Posar la ingravidez de mi mirada en esos ojos negros, como almendras de azabache, que me miran deseando embeber esa luz que aveces hay en mi y que arrasan con candor los cimientos de mi torpe corazón.
Me gustará estar ahí. Sumergidos en el agua templada, que hervirá con el deleite de un contacto entre pieles salpicadas de sales oceánicas. Escuchar con la palma de mi mano la palpitación de sus latidos, al compás de mi corazón acelerado.
Me gustará estar en él. Abrir sus poros, donde pueda fundir la parte de mi cuerpo que se yergue como testigo del deseo más dulce y más ardiente que nunca antes salió de mi. Meterme dentro para impulsar el ritmo que sincronice los dos cuerpos que sostienen sendas almas hace tiempo acompasadas.
Me gustará quererle.





pedroperico dijo
¿Propositos para el fin de semana o de manera permanente?
Jodida curiosidad la mía, pero es que esas ansias se me tornan mas intensas a partir del viernes y se van difuminando en la madrugada del domingo.
La escena de lo mas sugerente, deseable y sensual. El problema es como acomodar dos cuerpos en tan limitado espacio. Dirás que cuando hay deseo el mundo se expande, y tendrás toda la razón. Esperemos que no existan limites ni cimientos.
18 Enero 2008 | 05:50 PM